¿Y si lo que siento no es nostalgia?

 "Para que nada nos separe, que nada nos una"

Una frase atribuida al poeta Pablo Neruda que, en retrospectiva, explica una situación que presencié hace no mucho.

Acabo de salir del bachillerato y, a diferencia de muchos amigos, yo no sentí nostalgia. No extraño regresar. No sentí la necesidad de despedirme de casi ninguno de los amigos que hice ahí.

¿Pero por qué todos los demás sí y yo no?
Creo que la respuesta está en esa frase.

Siempre he tenido el problema de sentir que, si no me despido, no me estoy yendo.

¿Por qué decir “adiós” a alguien que seguiré viendo? ¿Qué sentido tiene despedirse si no hay una verdadera partida?
Eso me preguntaba cada vez que veía a otros llorar al despedirse de sus amigos. Para mí, no tenía sentido. Si son amigos, ¿por qué planean dejar de verse o de hablar? Si no fuera así, ¿para qué despedirse?

Y ahí es donde entra esa frase:

“Para que nada nos separe, que nada nos una.”

Eso era justamente la escuela: ese “algo” que los unía. Así que, al irse, también se van las amistades que estaban ancladas a ese contexto.
Las relaciones de quienes se despiden estaban ligadas al compromiso social de asistir juntos a clases. La escuela los unió, y por eso también es la que ahora los separa.

Por eso yo no sentí la necesidad de despedirme. Pensé que nuestra amistad iba más allá de algo tan circunstancial como la preparatoria. Que sobreviviría al fin del ciclo escolar. Que ya no nos veríamos en un salón con un maestro frustrado frente al pizarrón, resistiéndose a golpear a quien no domine en dos horas un tema que a él le costó cuatro años de carrera.
Para mí, el final de la prepa trajo consigo la libertad de fortalecer vínculos por voluntad, no por coincidencia académica.

Y si tu amistad dependía de una calificación en una boleta, yo te pregunto: ¿era amistad?

Para que la escuela no nos separe, que no sea la que nos una.
No necesitamos un trabajo grupal que se entrega mañana, aunque hayamos tenido tres semanas para hacerlo, para que me escribas:


Wey, ¿sigues despierto?


Creo que el problema reside en quienes creen extrañar la preparatoria, cuando en realidad extrañan a las personas, sin saberlo.
Problema que no tenemos los que valoramos una amistad más allá de un salón de clases.

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